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Prevención del cáncer de piel en la infancia: hábitos que deben comenzar en el preescolar

  • María de Vidimedic
  • 28 jul
  • 4 min de lectura

Tres niños con sombreros juegan al aire libre como parte de la prevención del cáncer de piel en la infancia.
Prevención del cáncer de piel en la infancia durante el juego al aire libre

La prevención del cáncer de piel en la infancia debe comenzar desde los primeros años de vida. Las quemaduras solares durante la niñez pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel en la edad adulta, por lo que enseñar hábitos de fotoprotección en el hogar y en los centros educativos es fundamental.


Prevención del cáncer de piel en la infancia desde el aula y el hogar


Una reciente iniciativa europea vuelve a poner el tema sobre la mesa. El programa SunPass trabaja con jardines infantiles, docentes y familias para incorporar la protección solar en las actividades cotidianas de los niños.


Aunque el proyecto se desarrolla principalmente en Europa, su enfoque también puede servir como referencia para preescolares, jardines infantiles y centros de educación inicial de Latinoamérica.


La propuesta es sencilla: proteger a los niños no debe depender únicamente de aplicar protector solar antes de ir a la playa. La prevención debe formar parte de la rutina diaria, especialmente durante recreos, actividades deportivas, paseos y excursiones.


¿Por qué es importante comenzar durante la infancia?


La piel infantil es especialmente sensible a los efectos de la radiación ultravioleta. Además, el daño causado por el sol puede acumularse a lo largo de los años.


Una quemadura solar no es solamente una molestia temporal. Es una señal de que la piel recibió una cantidad excesiva de radiación ultravioleta. Las quemaduras repetidas durante la niñez y la adolescencia están relacionadas con un mayor riesgo de melanoma y otros tipos de cáncer de piel.


Por esta razón, la prevención debe comenzar antes de que aparezcan lesiones visibles.


El sol también afecta en días nublados


Uno de los errores más frecuentes es pensar que solamente existe riesgo durante los días calurosos o soleados.


La radiación ultravioleta puede alcanzar niveles elevados incluso cuando el cielo está parcialmente nublado o la temperatura es fresca. Para conocer el nivel de riesgo, lo más recomendable es consultar el índice UV local.


Cuando el índice UV es de 3 o más, deben reforzarse las medidas de protección. Esto es especialmente importante en varios países latinoamericanos, donde la cercanía con el ecuador, la altitud y las condiciones climáticas pueden incrementar la intensidad de la radiación.


Cinco medidas para proteger a los niños


El protector solar es importante, pero no debe ser la única medida. La protección más efectiva combina diferentes acciones.


1. Buscar espacios con sombra


Las actividades al aire libre deben realizarse, siempre que sea posible, bajo árboles, techos, toldos o estructuras que reduzcan la exposición directa.


Los centros educativos también pueden adaptar los horarios de recreo cuando el índice UV sea muy alto.


2. Usar ropa protectora


Las camisetas con mangas y las prendas de tejido compacto ayudan a cubrir una mayor superficie de la piel.


No es indispensable comprar ropa especializada. Las prendas frescas que cubren brazos y hombros también pueden proporcionar una barrera útil.


3. Elegir un sombrero adecuado


Los sombreros de ala ancha protegen mejor el rostro, las orejas y la nuca. Las gorras con visera pueden ser útiles, pero dejan varias zonas expuestas.


4. Proteger los ojos


Los niños también deben utilizar lentes de sol con protección UV. La oscuridad del lente no garantiza su efectividad, por lo que es importante revisar que el producto indique protección UV400 o equivalente.


5. Aplicar protector solar correctamente


En niños mayores de seis meses se recomienda utilizar un protector solar de amplio espectro y con un factor de protección solar de al menos 30.


Debe aplicarse en las zonas no cubiertas por la ropa y reaplicarse según las instrucciones del producto, especialmente después de nadar, sudar o secarse con una toalla.


En bebés menores de seis meses, la protección principal debe ser la sombra y la ropa adecuada. Ante cualquier duda, se recomienda consultar con el pediatra.


El papel de las escuelas y jardines infantiles


Las familias tienen una responsabilidad importante, pero los centros educativos también pueden contribuir a reducir la exposición solar.


Una política básica de protección puede incluir:


  • Revisar diariamente el índice UV.

  • Contar con suficientes áreas de sombra.

  • Evitar actividades prolongadas bajo el sol intenso.

  • Solicitar sombreros y ropa protectora.

  • Informar a las familias sobre el uso del protector solar.

  • Capacitar a docentes y cuidadores.

  • Incluir la fotoprotección en las actividades educativas.


También es importante definir cómo se aplicará o reaplicará el protector solar, respetando las regulaciones de cada país y las posibles alergias o condiciones dermatológicas de los niños.


La protección es necesaria en todos los tonos de piel


Las personas con piel morena u oscura también pueden sufrir daño solar y desarrollar cáncer de piel.


Aunque una mayor cantidad de melanina puede reducir la facilidad con la que aparece una quemadura visible, no elimina los efectos de la radiación ultravioleta. Por eso, las medidas de protección deben aplicarse a todos los niños, independientemente de su tono de piel.


Crear hábitos sin generar miedo


Proteger a los niños no significa impedirles jugar al aire libre. La actividad física y el contacto con el exterior son importantes para su desarrollo.


El objetivo es enseñarles a disfrutar del sol de manera responsable. Ponerse el sombrero, buscar sombra y aplicar protector solar pueden convertirse en hábitos tan cotidianos como lavarse las manos o cepillarse los dientes.


La prevención del cáncer de piel en la infancia comienza con pequeñas decisiones repetidas todos los días. Cuando familias, escuelas y autoridades trabajan juntas, es posible reducir las quemaduras solares y fomentar conductas que protejan la salud durante toda la vida.


Este artículo tiene fines informativos y no sustituye las recomendaciones de pediatras, dermatólogos u otros profesionales de la salud.


Escrito por: María Bueno

Fuente: Vademécum, Organización Mundial de la Salud y European Skin Cancer Foundation. Consultadas en julio de 2026.

 
 
 

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