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¿Puede el café ayudar a proteger el cerebro? Lo que sabemos sobre café y riesgo de demencia

María de Vidimedic
hace 6 días
3 min de lectura

Persona tomando café en casa, imagen del artículo sobre café y riesgo de demencia
Café y riesgo de demencia: qué sabemos sobre la salud del cerebro

El café es parte de la vida cotidiana de millones de latinoamericanos. En Venezuela, una taza de café puede acompañar el desayuno, una conversación en familia o una pausa durante la jornada. Por eso resulta especialmente llamativo que una investigación de gran tamaño haya encontrado una relación entre el consumo de café con cafeína y un menor riesgo de demencia.


La noticia es interesante, pero conviene interpretarla con cuidado. El estudio encontró una asociación estadística; no demostró que tomar café prevenga la demencia. Esa diferencia es fundamental.


Café y riesgo de demencia: ¿qué encontró el estudio?


La investigación, publicada en JAMA, analizó datos de 131.821 participantes de dos grandes estudios estadounidenses: Nurses’ Health Study y Health Professionals Follow-up Study. El seguimiento llegó hasta 43 años y durante ese periodo se documentaron 11.033 casos de demencia.


Al comparar los patrones de consumo, los investigadores encontraron que un mayor consumo de café con cafeína se asociaba con un menor riesgo de demencia. También observaron relaciones favorables con algunos indicadores de función cognitiva.


¿Entonces tomar café protege el cerebro?


Todavía no podemos decirlo. Este fue un estudio observacional, lo que significa que los investigadores siguieron a grandes grupos de personas y analizaron qué ocurrió a lo largo del tiempo. Este tipo de investigación es muy valiosa para detectar patrones, pero no puede demostrar por sí sola que una conducta sea la causa de un resultado.


Quienes toman café pueden diferenciarse de quienes no lo consumen en muchos aspectos: alimentación, actividad física, hábitos sociales, enfermedades previas y otras características. Los investigadores ajustan sus cálculos para intentar reducir estas diferencias, pero nunca pueden eliminarlas por completo.


¿Y qué ocurrió con el café descafeinado?


El estudio analizó por separado el café con cafeína y el descafeinado. En este trabajo, el café descafeinado no mostró una asociación estadísticamente significativa con el riesgo de demencia. Es un dato que despierta interés sobre el posible papel de la cafeína, pero no demuestra que esta sustancia sea la responsable del resultado.


¿Cuántas tazas al día?


Los análisis encontraron asociaciones favorables en niveles moderados y altos de consumo de café con cafeína. Un comentario científico posterior destacó que la diferencia parecía especialmente marcada alrededor de dos a tres tazas diarias.


Sin embargo, no debemos convertir ese número en una receta. El tamaño de una taza de café no es igual en todos los países ni en todas las casas. Un café negro pequeño, un café con leche grande o una preparación muy concentrada pueden aportar cantidades muy diferentes de cafeína. En Venezuela y otros países latinoamericanos, además, las formas de preparar el café varían considerablemente.


Más café no significa necesariamente más salud


La tolerancia a la cafeína es individual. En algunas personas puede dificultar el sueño, aumentar las palpitaciones, generar nerviosismo o producir molestias digestivas. También existen situaciones médicas en las que un profesional puede recomendar limitarla.


Además, conviene mirar la bebida completa. Agregar grandes cantidades de azúcar, jarabes o cremas cambia considerablemente su perfil nutricional. Por eso, estos resultados no deben entenderse como una invitación a aumentar indiscriminadamente el consumo.


¿Qué significa este estudio para quienes ya toman café?


Para una persona adulta que disfruta del café y lo tolera bien, los resultados son interesantes y, en cierta medida, tranquilizadores. Pero no existe evidencia suficiente para recomendar que alguien que no toma café comience a hacerlo con el objetivo de prevenir la demencia.


La salud cerebral depende de muchos factores. La actividad física, el control de la presión arterial y la diabetes, no fumar, dormir adecuadamente, mantener una alimentación saludable y conservar la actividad social y cognitiva forman parte de un panorama mucho más amplio que una sola bebida.


En resumen


Un estudio de gran tamaño encontró que un mayor consumo de café con cafeína se asociaba con menor riesgo de demencia, pero no probó que el café sea la causa de esa reducción. La investigación abre nuevas preguntas sobre la cafeína y otros componentes del café, y refuerza la necesidad de seguir estudiando cómo nuestros hábitos cotidianos se relacionan con la salud del cerebro.


Fuentes y referencias


Zhang Y, Liu Y, Li Y, et al. Coffee and Tea Intake, Dementia Risk, and Cognitive Function. JAMA. 2026;335(11):961-974. doi:10.1001/jama.2025.27259. https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2844764

Schiappacasse L, Rouaud O, Hottinger AF. Coffee, Tea, and Cognitive Function. JAMA. 2026;336(1):77. doi:10.1001/jama.2026.5316. https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2849857


Este artículo tiene fines informativos y no sustituye las recomendaciones individualizadas de un profesional de la salud.


Escrito por: Maria Bueno

 
 
 

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