top of page

Beneficios del café para la salud: qué dice la ciencia

María de Vidimedic
29 sept
5 min de lectura

Taza de café humeante sobre una mesa clara, imagen relacionada con los beneficios del café para la salud
Beneficios del café para la salud: taza de café humeante

Los beneficios del café para la salud han sido objeto de numerosos estudios durante las últimas décadas. La evidencia disponible indica que, en la mayoría de los adultos sanos, un consumo moderado de café puede formar parte de una alimentación saludable y se ha asociado con un menor riesgo de algunas enfermedades crónicas. Sin embargo, estas asociaciones no significan que el café sea un tratamiento ni que más cantidad produzca más beneficio.


Beneficios del café para la salud: ¿qué dice la ciencia?


Una de las revisiones más amplias sobre café y salud, publicada en The BMJ, analizó cientos de metaanálisis de estudios observacionales y ensayos. Sus autores concluyeron que el consumo de café se asociaba con beneficios con más frecuencia que con perjuicios para distintos resultados de salud. En varios de esos análisis, el rango de tres a cuatro tazas al día se relacionó con las mayores reducciones relativas de riesgo frente a no consumir café. Aun así, la mayor parte de estas conclusiones procede de estudios observacionales, por lo que no puede asegurarse que el café sea la causa directa de esos efectos.


1. Aporta compuestos bioactivos y antioxidantes


El café no es solo cafeína. También contiene polifenoles, entre ellos ácido clorogénico, además de otros compuestos vegetales. Estos componentes han despertado interés por su posible relación con procesos metabólicos, inflamatorios y oxidativos. Harvard T.H. Chan School of Public Health señala que el café es una fuente dietética de cafeína, vitamina B2, magnesio y diversos compuestos vegetales bioactivos.


2. Puede mejorar temporalmente la alerta y la concentración


La cafeína actúa sobre el sistema nervioso central y puede aumentar de forma transitoria el estado de alerta, la energía percibida y la capacidad de concentración. Las respuestas varían mucho entre personas: una cantidad que para alguien resulta útil puede causar nerviosismo, temblor o insomnio en otra persona. Por ello, la tolerancia individual y la hora de consumo son importantes.


3. Café y salud cardiovascular


Las investigaciones actuales no respaldan la antigua idea de que el consumo habitual y moderado de café sea necesariamente perjudicial para el corazón en la población general. Revisiones amplias han encontrado asociaciones entre el consumo moderado y un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y mortalidad cardiovascular. No obstante, la cafeína puede producir un aumento transitorio de la presión arterial, especialmente en personas poco habituadas a consumirla.


4. Posible relación con un menor riesgo de diabetes tipo 2


Diversos estudios poblacionales han observado que las personas que consumen café de forma habitual presentan una menor incidencia de diabetes tipo 2. Esta asociación también se ha descrito, en algunos estudios, con el café descafeinado, lo que sugiere que los posibles efectos no dependerían exclusivamente de la cafeína. Estos resultados son interesantes, pero no convierten al café en una medida preventiva por sí sola: la alimentación, la actividad física, el sueño y el peso corporal siguen siendo factores fundamentales.


5. El hígado es uno de los órganos con asociaciones más consistentes


Entre los hallazgos más repetidos de la literatura científica se encuentran las asociaciones entre el consumo de café y un menor riesgo de determinadas enfermedades hepáticas. Las revisiones han descrito relaciones inversas con cirrosis y otras enfermedades crónicas del hígado. Esto no significa que una persona con enfermedad hepática deba aumentar su consumo de café sin indicación profesional, pero sí explica por qué esta bebida ha recibido especial atención en investigación hepatológica.


6. ¿Puede tener beneficios neurológicos?


Se han observado asociaciones entre el consumo habitual de café o cafeína y un menor riesgo de algunas enfermedades neurológicas, incluida la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, la relación entre café, cerebro y envejecimiento es compleja y depende del resultado estudiado, la cantidad consumida y las características de cada persona. La evidencia no permite utilizar el café como estrategia de prevención o tratamiento de una enfermedad neurológica.


¿Cuánto café es razonable tomar?


Para la mayoría de los adultos sanos, las fuentes de referencia suelen considerar moderada una ingesta total de cafeína de hasta unos 400 mg al día. Harvard describe aproximadamente tres a cinco tazas de café al día como un rango moderado, aunque la cantidad real de cafeína de cada taza puede variar mucho según el tipo de grano, la preparación, el tamaño de la bebida y la concentración.


Por este motivo, hablar solo de «número de tazas» puede resultar impreciso. Un espresso pequeño, un café filtrado grande y una bebida comercial con varios shots pueden contener cantidades muy diferentes de cafeína.


¿Quién debería tener especial precaución?


El café no afecta a todas las personas por igual. Conviene reducir o evitar la cafeína cuando provoca insomnio, ansiedad, palpitaciones, temblor, reflujo u otros síntomas. Durante el embarazo se recomiendan límites de cafeína más bajos que en la población adulta general. También es aconsejable consultar con un profesional sanitario si existen determinadas enfermedades, se toman medicamentos que puedan interactuar con la cafeína o aparecen síntomas después de consumirla.


No todos los cafés son iguales


El posible beneficio de una taza de café puede verse condicionado por lo que se añade a la bebida. Grandes cantidades de azúcar, siropes, crema o nata pueden aumentar considerablemente las calorías y el contenido de azúcares libres. Por ello, cuando se habla de los posibles beneficios del café para la salud, la evidencia se refiere principalmente al café como bebida y no necesariamente a preparaciones muy azucaradas.


Entonces, ¿el café es saludable?


Para una gran parte de los adultos sanos, el consumo moderado de café puede encajar perfectamente dentro de un patrón de alimentación saludable. La evidencia disponible es especialmente consistente al mostrar que el consumo habitual no parece aumentar el riesgo de muchas de las enfermedades que históricamente se le atribuían y que, además, se asocia con un menor riesgo de varios resultados adversos de salud.


La conclusión práctica no es empezar a beber café por obligación ni aumentar su consumo buscando un efecto medicinal. Si disfrutas del café, lo toleras bien y no tienes una contraindicación específica, puedes considerarlo una bebida compatible con un estilo de vida saludable. Si no tomas café, no existe ninguna necesidad de incorporarlo para obtener beneficios que también pueden conseguirse mediante una alimentación equilibrada, ejercicio, buen descanso y otras conductas saludables.


Fuentes científicas consultadas


Poole R, Kennedy OJ, Roderick P, et al. Coffee consumption and health: umbrella review of meta-analyses of multiple health outcomes. The BMJ. 2017;359:j5024. doi:10.1136/bmj.j5024.

van Dam RM, Hu FB, Willett WC. Coffee, Caffeine, and Health. New England Journal of Medicine. 2020;383:369-378. doi:10.1056/NEJMra1816604.

Harvard T.H. Chan School of Public Health. The Nutrition Source: Coffee. Información revisada sobre composición, consumo moderado y evidencia disponible sobre café y salud.


Este contenido es informativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni las recomendaciones de un profesional sanitario.


Escrito por: Maria Bueno

 
 
 

Comentarios


bottom of page