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Alimentos ultraprocesados y cáncer colorrectal: lo que realmente está pasando y por qué nos debería importar

  • María de Vidimedic
  • 20 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

Vista superior de alimentos ultraprocesados — hamburguesa, papas fritas, refresco azucarado, chocolate y dulces — utilizados para ilustrar la relación entre alimentos ultraprocesados y cáncer colorrectal.
Alimentos ultraprocesados y cáncer colorrectal: una relación que no podemos ignorar

El vínculo entre alimentos ultraprocesados y cáncer colorrectal está ganando fuerza


Durante años, los ultraprocesados fueron esos productos que aparecían en la lista de la compra casi sin pensar: cereales de desayuno, panes industriales, refrescos, comidas listas para calentar. Convenientes, accesibles y omnipresentes. Pero hoy, cada vez más estudios empiezan a señalar que podría existir una relación incómoda entre estos alimentos ultraprocesados y el aumento del cáncer colorrectal, particularmente en personas jóvenes.


En países donde esta enfermedad solía asociarse a edades más avanzadas, los médicos están observando un cambio inquietante: más diagnósticos antes de los 50 años, más consultas por síntomas tempranos y más preguntas de pacientes jóvenes que nunca imaginaron que este tipo de cáncer pudiera estar en su radar.


Y, aunque nada está dicho de manera definitiva, la posibilidad de que la dieta moderna —tan práctica como adictiva— esté desempeñando un papel no es algo que los investigadores estén pasando por alto.


Una tendencia que nadie esperaba, pero que ya es difícil ignorar


Los estudios citados recientemente muestran patrones que empiezan a repetirse:mientras más ultraprocesados en la dieta, mayor aparece el riesgo de desarrollar pólipos precancerosos. No estamos hablando de casos anecdóticos. Son análisis amplios, seguidos durante años, que revelan una correlación consistente.


Por ejemplo, se observó que mujeres que consumían cada día varias porciones de productos industriales —snacks, bebidas azucaradas, platos listos para comer— tenían significativamente más probabilidades de presentar adenomas. No es una sentencia, pero sí una señal.


Los científicos no hablan de causalidad, y es importante decirlo. Pero tampoco están descartando nada. La sensación general es que algo está cambiando en los hábitos alimentarios globales, y ese cambio podría estar teniendo efectos que recién empezamos a comprender.


¿Qué tienen estos alimentos que despierta tantas dudas?


Los ultraprocesados no son solo “comida industrial”.Son productos diseñados para durar, para ser irresistibles y para encajar en el ritmo acelerado de la vida moderna.


Y esa mezcla incluye:


  • aditivos y conservantes

  • grandes cantidades de azúcares

  • grasas alteradas

  • sal en exceso

  • fibra mínima o nula


El combo perfecto para causar estragos en la microbiota intestinal—aunque rara vez pensamos en ello al abrir un snack.


Los investigadores sospechan que la inflamación crónica, la alteración del equilibrio bacteriano del colon y la exposición constante a ciertos aditivos podrían estar formando un caldo de cultivo propicio para cambios celulares a largo plazo.


Pero incluso ellos repiten lo mismo: nadie tiene aún todas las respuestas.


Historias detrás de los datos


Lo que más llama la atención a los médicos no son solo los números, sino las historias.


Personas de 35, 38, 41 años que llegan con síntomas “digestivos” que inicialmente parecen menores: cansancio, cambios en las deposiciones, malestar abdominal. Pacientes que durante años basaron gran parte de su dieta en productos prácticos, fáciles, baratos… y que ahora enfrentan un diagnóstico que no debería aparecer tan temprano.


En muchos casos, ni ellos ni sus familias pueden creerlo.Pero los médicos sí están empezando a detectarlo con más frecuencia.


¿Qué significa esto para quienes quieren cuidar su salud?


Los expertos coinciden en un punto: no hace falta entrar en pánico.Tampoco es cuestión de prohibir automáticamente todo lo que viene en paquete.


Pero sí parece haber una tendencia clara:cuanto más se base la dieta en frutas, verduras, legumbres, fibra natural y alimentos frescos, menor es la exposición a los factores sospechosos presentes en los ultraprocesados.


Y aunque no sabemos si esta relación es causal, lo que sí sabemos —desde hace décadas— es que comer más natural y menos industrializado mejora prácticamente todos los marcadores de salud. No hay ninguna desventaja en hacerlo.


Un mensaje equilibrado para médicos, pacientes y familias


Hoy, el reto es doble:

  • no minimizar lo que estamos viendo,

  • pero tampoco generar miedo innecesario.


La ciencia, como siempre, avanza paso a paso. Y lo que tenemos ahora son señales claras de que conviene mirar con más atención la relación entre nuestra alimentación diaria y el riesgo de cáncer colorrectal.


Mientras tanto, el consejo es razonable y moderado: volver, en la medida de lo posible, a la comida real.


Porque aunque no sepamos todavía cuánto peso tienen exactamente los ultraprocesados en este tipo de cáncer, sí sabemos que nuestro cuerpo —y sobre todo nuestro intestino— lleva millones de años adaptado a alimentos que la naturaleza y no la industria produce.

Y quizá ahí esté parte de la respuesta.


Escrito por: Maria Bueno

 
 
 

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